Cáritas

Todos vulnerables y responsables

 

Junto a Nuestra Señora de Lourdes, se celebra en este día 11 de febrero, el día internacional de enfermo. Merece la pena preguntarse por el significado del enfermo. ¿Quién es? Y ¿Cómo tratarle? 

Para empezar, es recomendable beber de la fuente de la microbiología, la bacteriología y la virología. Según la RAE, la microbiología es el estudio de los microbios. Un microbio es un  organismo unicelular solo visible al microscopio. La bacteriología  se consagra ella a estudiar las bacterias. Y la virología, es una ciencia que estudia los virus. Todos estos bichos son organismos vivos que desarrollan su vida en el mismo ambiente que el ser humano. A veces le amenazan y le atacan hasta vulnerar su vida. La pregunta fundamental es esta: " ¿Puede pretender el ser humano alcanzar la invulnerabilidad en un entorno constituido de amenazas y riesgos de todo tipo? Seguramente que no. Por tanto, el enfermo es no un algo, una cosa, sino un alguien, una persona con nombre y apellidos que hace la experiencia de su fragilidad o vulnerabilidad. 

Para la RAE, la vulnerabilidad es la cualidad de vulnerable, es decir que puede ser herido o recibir una lesión, física o moralmente. En este sentido, vulnerabilidad y enfermedad van de la mano. Se trata de la condición esencial y fundamental de la persona que puede enfermar o lastimarse en todo momento. Esta posibilidad de caer en desgracia, sufrir, carecer de algo, no aniquila para nada la dignidad ontológica de la persona. Esta persona nace con su dignidad y no la adquiere de nadie. Pero su vida se juega en cada momento bajo esta bandera de vulnerabilidad. Se parece a una espada de Damocles que está encima de cada cabeza y puede dañar sin cita previa. Nadie puede presumir que no sufre ni se preocupa por nada. Cada uno tiene una carga que tiene que llevar a buen término mientras vive. No solo la procesión va por dentro, sino que la muerte es la gran manifestación de la vulnerabilidad compartida. 

En vista a ello, hemos de tomar conciencia de nuestra vulnerabilidad para no soñar, sino vivir de modo realista. La evidencia de la vulnerabilidad es la entrada comprada que da acceso a la misma barca de los vulnerables y vulnerados. El reto que toca es cuidar con paciencia y humanidad de los vulnerados o enfermos de cualquier tipo. Cuidándolos es cuidar de nosotros mismos. Por tanto, se ha de persuadir de que, la vulnerabilidad pone en crisis el mito divulgado por el filósofo alemán Friedrich Nietzsche (siglo XIX) sobre el superhombre que es un ser solitario e invulnerable. Con relación a ello, Juan Pablo II nos exhorta, a no ser indiferente ante el sufrimiento de alguien, sino solidario, compasivo y responsable. (Salvifici doloris 8) 


 
                   Henri Tshipamba Mukala 

 Capellán Hospital General de Segovia 

Manos Unidas Campaña LXI 2021 

"Contagia solidaridad para acabar con el hambre"

Un año más y a pesar de la pandemia del coronavirus Manos Unidas (organización española  vinculada con la Iglesia católica para apoyar a países en vías de desarrollo) llama a las puertas de nuestra solidaridad. Todos los países estamos viviendo esta pandemia con desasosiego, incertidumbre y miedo; se nota más su fuerza devastadora en los países con menos recursos.

         Desde la delegación de Manos Unidas en Segovia nos invitan este año a comprometernos con un proyecto de mejora de las condiciones de alojamiento de niñas entre 7 y 16 años en un internado en Purul, Senapati, en la India. Es en una zona deprimida del nordeste de la India, en una zona montañosa. Viven en un estado de precariedad de servicios básicos. Esta escuela privada la gestionan los misioneros de San Francisco de Sales y las clarisas, pues no hay escuelas públicas. Acogen a 40 niñas y viven muy lejos de la escuela, por lo que han de estar internas. Tiene un tejado de chapa muy deteriorado. Ese tejado nuevo mejorará su seguridad e higiene y si estudian pueden acrecentar su calidad de vida. Piden una aportación de 15.803,00 €

Puedes colaborar en las colectas de tu parroquia o ingresando en la cuenta del Arciprestazgo nº ES49   2038 7602 0360 0005 2507    indicando el concepto Manos Unidas.

 

Atención al enfermo, un camino de humanización

Desde la noche de los tiempos, el tema de la enfermedad ha provocado y sigue provocando muchos interrogantes que son preguntas existenciales que desembocan en la pregunta por el sentido de la vida. En otros términos, de la enfermedad brota una lluvia de cuestiones: ¿es un castigo de Dios?, ¿por qué me ha tocado a mí? ¿al estar enfermo soy una carga para mi familia y la sociedad?

Más allá de ideologías y creencias antiguas y actuales sobre la enfermedad como castigo de Dios y una carga para la familia y la sociedad, Jesús a través de la curación de la suegra de Simón (cfr. Mc1,29 - 39), nos da algunas claves de atención al enfermo en cuanto persona cuya dignidad ontológica no se puede negociar sino reconocer y potenciar.

En efecto, la enfermedad es la manifestación de la vulnerabilidad humana que pone de manifiesto el derecho del enfermo a ser atendido y acompañado para la pronta recuperación de su salud, Dios quiere el bien. En la  atención al enfermo deberíamos tener en cuenta lo siguiente:

  • Romper el hielo del individualismo e indiferencia para estar atento a la vida de los de nuestra casa, barrio, pueblo, parroquia y preocuparnos por su salud corporal y espiritual.


  • Al enterarnos de su estado, visitarles cuando sea posible con elegancia, es decir evitar preguntas inoportunas que ponen el enfermo ante un tribunal.


  • Regalar al enfermo el don de nuestra compañía con él haciendo del silencio una regla de oro sin caer en las palabrerías.


  • Conectar al enfermo con un sacerdote por si quiere confesarse o recibir la unción de enfermos para reconciliarse consigo mismo, con los demás y con Dios. 


  • En esta sociedad secularizada, hace falta humanizar la atención al enfermo a través de nuestro testimonio cristiano de vida. Pongámonos en la piel y el lugar del enfermo mirándolo como persona e imagen de Dios. Nunca se sabe, "hoy por ti y mañana por mí”.

                                               

                Henri Tshipamba/ Madrona.