Cáritas

Manos Unidas Campaña LXI 2021 

"Contagia solidaridad para acabar con el hambre"

Un año más y a pesar de la pandemia del coronavirus Manos Unidas (organización española  vinculada con la Iglesia católica para apoyar a países en vías de desarrollo) llama a las puertas de nuestra solidaridad. Todos los países estamos viviendo esta pandemia con desasosiego, incertidumbre y miedo; se nota más su fuerza devastadora en los países con menos recursos.

         Desde la delegación de Manos Unidas en Segovia nos invitan este año a comprometernos con un proyecto de mejora de las condiciones de alojamiento de niñas entre 7 y 16 años en un internado en Purul, Senapati, en la India. Es en una zona deprimida del nordeste de la India, en una zona montañosa. Viven en un estado de precariedad de servicios básicos. Esta escuela privada la gestionan los misioneros de San Francisco de Sales y las clarisas, pues no hay escuelas públicas. Acogen a 40 niñas y viven muy lejos de la escuela, por lo que han de estar internas. Tiene un tejado de chapa muy deteriorado. Ese tejado nuevo mejorará su seguridad e higiene y si estudian pueden acrecentar su calidad de vida. Piden una aportación de 15.803,00 €

Puedes colaborar en las colectas de tu parroquia o ingresando en la cuenta del Arciprestazgo nº ES49   2038 7602 0360 0005 2507    indicando el concepto Manos Unidas.

 

Atención al enfermo, un camino de humanización

Desde la noche de los tiempos, el tema de la enfermedad ha provocado y sigue provocando muchos interrogantes que son preguntas existenciales que desembocan en la pregunta por el sentido de la vida. En otros términos, de la enfermedad brota una lluvia de cuestiones: ¿es un castigo de Dios?, ¿por qué me ha tocado a mí? ¿al estar enfermo soy una carga para mi familia y la sociedad?

Más allá de ideologías y creencias antiguas y actuales sobre la enfermedad como castigo de Dios y una carga para la familia y la sociedad, Jesús a través de la curación de la suegra de Simón (cfr. Mc1,29 - 39), nos da algunas claves de atención al enfermo en cuanto persona cuya dignidad ontológica no se puede negociar sino reconocer y potenciar.

En efecto, la enfermedad es la manifestación de la vulnerabilidad humana que pone de manifiesto el derecho del enfermo a ser atendido y acompañado para la pronta recuperación de su salud, Dios quiere el bien. En la  atención al enfermo deberíamos tener en cuenta lo siguiente:

  • Romper el hielo del individualismo e indiferencia para estar atento a la vida de los de nuestra casa, barrio, pueblo, parroquia y preocuparnos por su salud corporal y espiritual.


  • Al enterarnos de su estado, visitarles cuando sea posible con elegancia, es decir evitar preguntas inoportunas que ponen el enfermo ante un tribunal.


  • Regalar al enfermo el don de nuestra compañía con él haciendo del silencio una regla de oro sin caer en las palabrerías.


  • Conectar al enfermo con un sacerdote por si quiere confesarse o recibir la unción de enfermos para reconciliarse consigo mismo, con los demás y con Dios. 


  • En esta sociedad secularizada, hace falta humanizar la atención al enfermo a través de nuestro testimonio cristiano de vida. Pongámonos en la piel y el lugar del enfermo mirándolo como persona e imagen de Dios. Nunca se sabe, "hoy por ti y mañana por mí”.

                                               

                Henri Tshipamba/ Madrona.